La historia gitana en Asturias
Los gitanos asturianos dividimos nuestra historia entre las noticias que sabemos y nos han trasmitido oralmente nuestros mayores - que abarca desde principios del Siglo XX hasta la actualidad - y la que ocupa los siglos anteriores.
El primer documento que hace referencia a los gitanos en el Principado de Asturias es una Real Pragmática de Felipe V, de 14 de Mayo de 1717, donde se habilitan 41 poblaciones para que se asienten los gitanos, Entre estas poblaciones está la ciudad de Oviedo. Asignar la ciudad de Oviedo para que se asienten familias gitanas no significo que así fuera; no hay noticias que certifiquen la afluencia de gitanos en Asturias, más bien al contrario, Asturias nunca fue territorio de habitual paso o estancia de los gitanos.
En un censo de esta época, guardado en el Archivo Histórico Nacional, de las 881 familias gitanas repartidas en 54 poblaciones, ninguna de ellas corresponde al territorio del Principado de Asturias.
George Borrow, en el libro "Los zincalí" donde describe su viaje por España entre 1.836 - 1.840, nos dice:
"Hasta en la ciudad de Oviedo, en el corazón de Asturias, provincia que jamás fue nombrada por los gitanos, hay un sitio llamado "la gitanería", si bien, hasta donde alcanza la memoria de los hombres no se sabe que haya vivido en la ciudad gitano alguno, ni nadie los ha visto salvo, quizás, como visitantes fortuitos de alguna feria".
En 1.881 y aconsejada por D. Pedro Duro, fundador de Duro Felguera, viene a Asturias la primera familia gitana de cuyo asentamiento tengamos constancia al finalizar el siglo XIX.
Esta familia viene a Asturias para asentarse de una forma permanente en esta tierra, él era de La Rioja o de Navarra (no se
sabe con exactitud) y su esposa era de Ronda (Málaga).
Estas eran las personas mayores y venían con ellos hermanos e hijos de los cuales descendemos muchos de los actuales gitanos asturianos; más tarde, la población gitana aumentó gracias a la llegada de otras familias aprovechando el auge económico en la década de los años sesenta.
Antes de 1.936, la casi totalidad de los gitanos éramos errantes o andábamos por el mundo; sólo algunas familias en Langreo, Oviedo y Gijón vivían de forma sedentaria pero poco a poco todas las familias gitanas nos hemos ido volviendo progresivamente sedentarios; a pesar de ello, hasta 1.964 todavía gitanos nómadas en Asturias.
A diferencia de otros lugares, en Asturias no han existido gitanos esquiladores, ni artistas, ni bandoleros, por lo que nuestros oficios quedaban reducidos a la compra y venta de ganado, principalmente caballar, el trabajo artesanal de la mimbre y a "penar la baji" (adivinación del futuro a través de los naipes y las líneas de la mano).
Las ferias y mercados eran fundamentales, pues, aparte de las tasaciones o negocios, representan un punto de encuentro para toda la familia: La Ascensión en Oviedo, San Miguel en Gijón; pero la más esperada era la de Avilés porque se dice era la más alegre de todas (la más gitana); se prometían los novios, se celebraban bodas y se arreglaban los problemas entre las familias (otras menos esperadas eran las ferias del Corao, Proaza, Salas, Grado, Infiesto, etc.).
En los años cuarenta se producen cambios importantes en la economía de los gitanos y surgen nuevas profesiones que van sustituyendo de forma progresiva a las tradicionales: compra y venta de materiales reciclables como el hierro, trapos y huesos. Surge también el gitano como vendedor a domicilio, principalmente pañería para la confección de trajes, sábanas de algodón y algún corte de mantelería, lo que viene a aliviar la precaria situación de las familias gitanas en la posguerra.
La expansión económica en la década de los cincuenta atrajo una importante cantidad de gitanos que se integraron en algunos casos en la estructura ocupacional mayoritaria, aunque en los trabajos de peonaje peor remunerados y valorados socialmente, como en la construcción, limpieza de altos hornos, carreteras y en general, trabajos pesados.
Algunos seguían dedicándose a la venta ambulante, trato de ganado, recolección agrícola y principalmente a la compraventa de chatarra y cartón; durante los meses de octubre a diciembre algunos gitanos se dedicaban a la recogida de caracoles.
Los vendedores ambulantes y de mercados, tal y como los conocemos ahora, surgen durante la década de los años sesenta aunque desde siempre hubo gitanos vendedores de mercados; su número era poco significativo, ya que en esos años solamente éramos pocas familias, pero poco a poco fue aumentando de forma considerable hasta llegar a la actualidad, en que la actividad laboral de la mayor parte de las familias gitanas la constituye la venta ambulante.
También ha sido un cambio importante la entrada de muchas familias gitanas en la Iglesia Evangélica de Filadelfia.
En la actualidad apenas queda rastro de nuestra presencia en las ferias y de toda la vida que desarrollábamos alrededor de ellas. el resto de profesiones que tradicionalmente hemos ejercido han ido desapareciendo, ya que la sedentarización del pueblo gitano es una realidad, demostrando así que la cultura gitana puede convivir poco a poco sin ningún tipo de problemas con la cultura mayoritaria.
A pesar de las continuas transformaciones sufridas a lo largo de todos estos años, el pueblo gitano en Asturias vive, piensa y siente de acuerdo con nuestra cultura, costumbres y tradición que hemos aprendido de nuestros mayores a lo largo de muchas generaciones.